Visto
desde lejos, no se sabe si el gobierno va o viene. Si se mueve hacia un lado u
otro. Es el efecto visual de aquello que permanece estancado, perdido en los médanos de
su ineficacia, vagando sin rumbo en la bruma de la corrupción generalizada.
Estancado. Comprometido con el azar de su propia inercia.
Así, el
país asiste a un espectáculo pocas veces visto: instituciones sin sus
respectivas cabezas por la obvia falta de personas sin cuitas, ni afectos a los
coletazos de los actos de corrupción que ya son cosa diaria; con las encuestas,
lo único que importa a palacio y a doña, bajando en caída libre; con una
institucionalidad política al borde de la quiebra moral y con el mundo de la educación en franca rebelión
ante la decisión del Ministro por imponer un vilipendiado proyecto de Carrera Docente, cueste lo que cueste.
Será
porque necesita que en este año, estéril, perdido, botado por la borda, sea al
menos su cartera la que se saque algo en limpio, lo cierto es que su
indeclinable tozudez que insiste en imponer una ley a contrapelo de todo el
mundo, está llevando las cosas a límites desconocidos.
Lejanos
y exóticos se escuchan los ecos de la presidenta cuando avisaba la decisión de
su gobierno de que una ley de carrera docente sería construida con los
profesores, y risueño resulta el texto que encabeza ese proyecto donde de avisa
el pronto término del paradigma en el que se sustenta la actual normativa.
Y más
extraño aún resulta que para nadie en el gobierno sea algún tipo de dato de la
realidad el hecho de que los actores vivos de la educación, salvo por cierto, los empresarios del rubro, no
apoyen lo que se intenta imponer.
Los
estudiantes están movilizados con establecimientos tomados y/o en paro, los profesores ya van
para el mes de un paro indefinido, los trabajadores del Ministerio de Educación
anuncian el rechazo al proyecto de desmunicipalización.
De aquí
a poco, se podrá verificar que las instituciones que apoyan esos proyectos no
pasan de ser las Fuerzas Especiales de Carabineros.
Pero
nada parece conmover al Ministro.
Sin
embargo los profesores pueden desde ya esgrimir un par de triunfos a nivel de lo subjetivo,
que resulta interesante tener en cuenta por el precedente que establecen.
No hay
registros inmediatos de que el gobierno haya aceptado sentarse a negociar con
un gremio en paralización tan extendida como la de los docentes. Y mucho menos,
que la situación haya obligado a un ministro de la talla de Nicolás Eyzaguirre,
a sentarse a escuchar críticas a su creación en la misma mesa.
Del
mismo modo, no hay antecedentes de que la Comisión de Educación de la Cámara de
Diputados, haya accedido a mediar entre un gremio y el gobierno para destrabar
un conflicto que no tiene trazas de resolverse, por lo menos de buena manera.
Y si se
trata de agregar un corolario a este desarrollo, digamos que el conflicto de
los profesores ha traído no pocos dolores de cabeza al Partido Comunista, hoy
por hoy, transformado en el más disciplinado, fiel y ordenado socio de la Nueva
Mayoría, pero que sin embargo a contrapelo de su dirigencia, tiene entre los
actores de la discordia a más de un militante.
Vamos
viendo.
El
Presidente del Colegio de profesores ha debido ponerse a la cabeza del
movimiento que se opone a la Carrera Docente, luego de haber estado de acuerdo
con él. A la conducción comunista del gremio le pesa lo sucedido con la
rebelión de las bases del mes de agosto del año pasado en que los sectores
disidentes, de hecho, condujeron el movimiento dejando a la dirigencia
oficialista del gremio, en un esmirriado y castigado segundo plano.
Y eso
estuvo a punto de pasar esta vez, pero se optó por volverse sobre lo andado, y
huir de nuevo hacia adelante, apoyando con renovados bríos a lo que ayer se
oponían.
Cosa
parecida vive la presidenta de la Comisión de Educación de la Cámara, la ex
dirigenta estudiantil Camila Vallejo, la que de pronto se ve en medio de un
torbellino que no buscó y que la tiene también en la parte más movediza del
huracán, en donde nadie puede sentirse cómodo.
Su
intento por acercar posiciones en un escenario en que nadie parece soltar
prenda, luego de conocer de cerca el verdadero proceso de conversaciones
profesores – gobierno, le va a acarrear
más de algún conflicto con su partido y con el gobierno.
Rodeada
por la triada que complementan los profesores, deberá manejarse con sumo
cuidado para no ser arrollada por un conflicto que no termina de aclarar su
derrotero final.
Y
finalmente, está el curioso caso de la presidenta de la CUT y dirigente
nacional del Colegio de Profesores, Bárbara Figueroa, también militante
comunista. Su última aparición pública fue bajando de las escalerillas del
avión que llevó a la presidenta a su gira europea. En el conflicto de sus
dirigidos, los profesores, no se ha visto ni por asomo.
El caso
es que entre la actual situación de crispación social y las genuinas exigencias
docentes solo se interpone la intransigencia ministerial que insiste en que los
profesores son los malvados y a quienes hay que apretar para extraer buenos resultados educacionales,
lo que contraviene toda la experiencia internacional y que pudo haber visto de
cerca por el ministro Eyzaguirre en su innecesario tanto como oneroso viaje a
Finlandia.
El
estado de la cuestión indica que no hay nada claro. El compromiso de Vallejo en
orden a enviar una propuesta al Colegio de Profesores no asegura nada en tanto
la iniciativa legislativa es del Ejecutivo y ya se ha visto que Eyzaguirre no
va a dar su brazo a torcer.
Y para
volver a ver a la presidenta Bachelet, algunos suponen que aún dirige su
gobierno, hay que esperar a la siguiente
fecha de la Copa América.
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