La revista Punto Final cumple el próximo 15 de septiembre
cincuenta años desde que fuera fundada por el periodista Mario Díaz Barrientos
y su actual director Manuel Cabieses. Al valor y la decisión del periodista
Mario Díaz Barrientos se debe que se haya recuperado el diario del Ché en
Bolivia.
El acto de celebración del aniversario de Punto Final
estaba programado en la explanada del Museo de la Memoria para el día 25
de septiembre y en él intervendría, entre otros, el Vicepresidente de la
República Plurinacional del Bolivia Álvaro García Linera y habría una nutrida
presentación artística.
Sin embargo, en el día de ayer, 31 de agosto de 2015, en
una comunicación del director Ejecutivo del Museo de la Memoria, Ricardo
Brodsky, se notifica a la dirección de la revista que dicho acto no
podría realizarse en el Museo por cuanto esta institución depende del aporte
del Estado, vía aprobación del Congreso, y eso podría peligrar si Álvaro García
Linera asiste a ese acto, aunque no diga una palabra.
Asistimos a un vergonzoso de inaceptable acto de censura.
La medida del señor Brodsky atenta gravemente contra el derecho de la Revista
Punto Final a realizar su acto de conmemoración de sus cincuenta años en un
espacio financiado por todos los chilenos precisamente para relevar la memoria
y los derechos humanos.
Y si hay una publicación que ha hecho una labor
sostenida, meticulosa y notable con relación a ambos aspectos, ha sido la
prestigiosa revista Punto Final.
Brodsky comete un atentado a la libre expresión que
debería ser tomada en cuenta por las autoridades que lo nombraron en esa
responsabilidad por cuanto su actitud en contra de Punto Final contradice todo
aquello por lo que se erigió ese Museo.
Precisamente en el ánimo de la Revista Punto Final
al invitar a Álvaro García Linera está su permanente sentido americanista
demostrado en su línea editorial que en medio siglo de existencia ha puesto en
relieve la necesaria unidad continental.
El dos de julio pasado el Vicepresidente boliviano fue
invitado por la Vicerrectoría de Extensión y Comunicación de la Universidad de
Chile y el diario electrónico El Desconcierto para dar una charla
magistral en el Aula Magna de la Facultad de Derecho de la Universidad de
Chile, donde presentó el libro "Comunidad, socialismo y Estado
Plurinacional".
Esa actividad académica fue todo un éxito y luego de su
finalización, Chile siguió donde mismo, el mundo no se acabó, el Congreso no
amenazó con recortar el presupuesto universitario ni nadie pidió la cabeza del
rector por dicho evento.
Lo del director del Museo del Memoria y los Derechos
Humanos no es sino una actitud de censura contra la revista Punto Final y un
bochornoso portazo en la cara a la autoridad boliviana que además luce
indudables méritos académicos.
Brosdky demuestra no tener los méritos para solventar los
desafíos de un cargo de esa importancia en una institución que precisamente
debería alentar este tipo de iniciativas que relevan los aportes a la
preservación de la memoria histórica y la defensa de los derechos humanos como
lo ha hecho la revista Punto Final en su larga historia.
La autoridad responsable debe decir su palabra por el
inaceptable ejercicio de intolerancia que ofende a una visita ilustre y
el Colegio de Periodista debe alzar su voz ante este ejercicio inaceptable de
censura en contra de la Revista Punto Final.
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