miércoles, 14 de octubre de 2015

LAS AFP: ESA ESTAFA MONUMENTAL


Poco se habla de los resultados de la llamada Comisión Bravo que la presidenta Michelle Bachelet convocó para estudiar el sistema de pensiones y proponer algunas políticas al respecto considerando que la crisis del sistema es inminente.

Como todos sabemos, las AFP no son sino un sistema que solo busca acumular ingentes recursos financieros aprovechando la obligación que tienen los trabajadores de cotizar mes a mes un importante porcentaje de sus sueldos.

Pero de las altas utilidades que los empresarios logran con esas fortunas, los trabajadores, al final de sus días como trabajadores activos reciben migajas. Cuando no, deben hacerse cargo de las pérdidas si los fondos en los que se invierten sus cotizaciones tiene una mala racha en la Bolsa.

Creadas solo por la intercesión de la represión y el terror de la tiranía por sujetos que se pasean hoy como Pedro por su casa luciendo vistosos trajes de demócratas empedernidos, la Concertación, hoy Nueva Mayoría,  no sólo no ha modificado en nada ese vulgar cogoteo del que son víctimas millones de trabajadores, sino que lo ha defendido como la mejor  de las causas.

En las filas de la coalición gobernante  militan numerosos directores de esas máquinas de explotar a la gente humilde.

Notables y valiosas voces han estado sostenidamente denunciando esa exacción inmoral. Y a pesar del cerco comunicacional y el silencio cómplice de la Central Unitaria de Trabajadores, que no ha estado ni cerca de la altura necesaria ante esa estafa monumental, destacados dirigentes sociales han logrado abrir una brecha crítica y de denuncia ante el escándalo permanente de las pensiones de miseria que reciben los asalariados.

Los datos que entregó la Comisión son espeluznantes. Mencionamos algunos:
Un trabajador con casi cero lagunas previsionales, es decir prácticamente ninguno,  y cotizaciones por 33 años o más, recibiría una pensión que no alcanzaría al 40% del ingreso promedio de los últimos 10 años trabajados.

El 75%, recibe pensiones bajas de cualquier forma que se midan, ya sea en tasas de reemplazo, que se refiere a la cantidad que cobra una persona cuando se jubila en comparación con el último sueldo que tenía cuando trabajaba, o respecto del salario mínimo.

Los trabajadores que se van a pensionar entre los años 2025 y 2035 tendrían tasas de reemplazo igual o inferior al 15% del ingreso promedio de los últimos 10 años.
En este último caso, la mediana de tasa de reemplazo de las mujeres se proyecta en un 31%, mientras que en el caso de los hombres será de un 42,30%.
El valor mediano de las pensiones de vejez autofinanciadas otorgadas entre los años 2007 y 2014 es de $37.667. Si se suma el Aporte Previsional Solidario de Vejez  financiado por el Estado, es de $82.650.

Resulta escandaloso comprobar que el 79% de las pensiones son inferiores al salario mínimo, que hoy es de $ 241.000. Y que el 44% de las pensiones pagadas por el sistema de pensiones sean menores a la línea de la pobreza, mínimo establecido para satisfacer las necesidades básicas sobre la base de una canasta, y que es de $ 66.084 para la zona urbana.

La crisis es innegable. Y el robo también. En poco tiempo debería reventar una situación que se hará insostenible por la vía de la pauperización de quienes dejan su actividad laboral luego de decenios de trabajo.

Analizar escenarios para evitar un reventón social de incalculables extensiones es lo que lleva al régimen a tantear soluciones.

Y claro, ni cortos ni perezosos, sabedores que los problemas del neoliberalismo se solucionan con más neoliberalismo, las medidas correctivas apuntan a que es necesario reducir las lagunas previsionales, aumentar la tasa de cotización y a elevar  la edad para jubilar.

En un país como el nuestro, uno de los que más horas destina al trabajo, en donde se ha pauperizado religiosamente la vida de los asalariados, con sus centrales sindicales cooptadas por el poder, y en donde la institución estatal que mejor interactúa con los trabajadores son las Fuerzas Especiales de Carabineros, el futuro no se ve muy auspiciosos para los desubicados que quieran retirarse luego de una vida de trabajo.

Sectores de trabajadores consecuentes han hecho saber su opinión en el sentido de que corresponde retomar el valor solidario de los sistemas de previsión de reparto para que cumplan con lo que se suponen están destinadas: generar un ingreso que permita al trabajador llevar una vida digna luego de su retiro. Lo que hace ahora es generar una angustia inhumana en una edad en que poco más se puede hacer.

El año 2014 el sistema tuvo ingresos por $ 338.997 millones, mientras que sus afiliados se debaten en la pobreza. Será por eso que la Comisión presidencial ad hoc propuso, por una amplia mayoría -11 votos- reformas al mismo sistema y la propuesta de volver al sistema de reparto, obtuvo solo 1.



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