Prepotente por antonomasia y descarado por naturaleza, el ex presidente Lagos tiene la patudez de comparar al gobierno venezolano con la dictadura de Pinochet.
Autoerigido
como un estadista al que nadie le va en saga, Lagos no es otra cosa que un peón
de las peores fuerzas antidemocráticas en Chile y el mundo. Sus amigos más
dilectos son sujetos turbios de los que no se yerra mucho si se los vincula con
las más abyectas organizaciones y servicios de seguridad imperialistas.
Regalón
de los empresarios chilenos, probadamente corruptos, vinculados desde la
primera comunión con la dictadura, financistas de la ultra derecha y expertos
en violar las leyes tributarias para comprar políticos por docenas, no ahorran
aplausos cuando se trata de elevar a condición de salvador nacional a un ex
presidente que montado en su egolatría, asumió la desfachatez de intentar
cambiar el nombre de la Constitución en
un acto faraónico que debería recordarse como un completo ridículo. Lagos no es
otra cosa que un político travestido.
Fatuo,
su obra más recordada será el adefesio que hoy opera como sistema de transporte
público que no hace sino castigar al ya castigado pueblo santiaguino obligado a
someterse al castigo inhumano que significa subir cada mañana y tarde a esas
máquinas hediondas, inseguras, incómodas, caras y peligrosas. De lo que por
cierto, se cuida de no decir esta boca es mía.
Pero
que fue diseñado por su megalomanía imbricada con su incapacidad para
vincularse con otra realidad que no se la que le devuelve el espejo en la
mañana.
Operador
de maniobras delincuenciales que triangularan dineros al más puro estilo
mafioso, financió con dineros oscuros a sus sosías, y demolió o regaló lo que
quedaba de obras que alguna vez fueron patrimonio histórico de Chile, lo que,
por cierto, quedó en la más perfecta impunidad.
El
tándem de políticos que ha emporcado el país, tal como se demuestra por estos
días, y que son todos en conjunto y cada uno por sus méritos, una burla para todos,
hizo lo suyo en ese tiempo y las transacciones delincuenciales y los escándalos
quedaron en el más perfecto de los olvidos.
Lagos
no tiene más mérito que haber sido capaz de montar una acción comunicacional
que enfureció al dictador, y no más que eso.
Todo el
resto, el sufrimiento, la lucha, los muertos, presos y desaparecidos, lo puso
el pueblo. Al que desprecia.
Y
durante su gobierno no se avanzó un paso en la dirección que se requería para democratizar la sociedad. A contrario, los
únicos ganadores fueron de nuevo y como
en dictadura, sus amigos empresarios, los más poderosos y peligros que se pueda
imaginar.
Sin
embargo hoy se da al lujo de entregar lecciones de democracia a Venezuela,
poner en duda la legitimidad de sus dirigentes e instituciones, mintiendo con
descaro respecto del estado en que se encuentran los presos por los cuales
intercede de la manera más escandalosa, y compara ese gobierno democrático,
institucional y legítimo, con la dictadura de Pinochet.
Personajes
como este deberían guardarse en el lado más oscuro del baúl de la historia.
Esta chusma le hace mal a los niños, a las generaciones futuras llamadas a
hacerse cargo del país, quienes pueden crecer que mentir y manipular es una
condición de la política.
Y por
sobre todo, porque generan una perniciosa escuela de seguidores, falsos
socialistas, conversos y fariseos muchos de ellos afirmados de modo ilegítimo en
el recuerdo de sus padres que sí se la jugaron, gente sin luces y apernadas
para toda la vida en condiciones de virreyes, intocables, poderosos
millonarios, asépticos y que miran al pueblo con un dejo de cosa peligrosa,
como perros con arestín, que desprecian todo lo que sus antepasados respetaron
y por lo que murieron. Una verdadera plaga.
Esta
época, estos mismos meses alucinantes que vivimos, no podrán sino ser
recordados con la perspectiva del tiempo como de vergüenza, como la época en
que a este castigado país le correspondió transitar hacia la nada, dirigido por
una verdadera cultura de la sinvergüenzura y la traición.
Y uno
de sus constructores indiscutidos es Ricardo Lagos.