viernes, 1 de agosto de 2014

Levitación del Negro Mario


Cuando supo que su condena era a veinte años exactos, comenzó su obsesión por alzarse del suelo mediante extravagantes ejercicios de concentración. Dedicó sus mejores años a su esfuerzo.  Sus  compañeros lo miraban con una lástima gastada y solidaria cuando volvía a su celda sin haberse despegado ni un milímetro del suelo. Un día de agosto del año de su libertad,  una cerrada descarga de fusilería sonó segundos antes que cayera en el centro del patio principal del presidio con un estruendo seco. La discusión que siguió, fue a qué altura volaba cuando fue derribado por la precisión de los tiradores.

 (Microrelato finalista III Premio Internacional de Microrelatos. Museo de la palabra. España, 2013)

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