martes, 3 de marzo de 2015

Mi sobrina Tamara es...



…un río azul
con remansos en los rincones
con caídas rápidas y puntuales
con corrientes de fuerza incansable
con caudales que lleven muy lejos en la serenidad
de su majestuoso paso

debería llamarse Tamara.

Y nacer, como corresponde
de solidas montañas impregnadas
de minerales sagrados
y profusos con los que arme su manera de ser.

Refugio de pájaros y niños
un árbol que ofrece el follaje
que guarda una frescura de tierra
y que trina con una risa que se puede
traducir al arrullo del viento,
debería nombrarse Tamara.

Una torre hecha de historias
un campo sembrado de risas y misterios
 un reloj detenido a la hora puntual
y risueña, dirápn con sus voces, Tamara.

Tamara será la risa
alejada de las egolatrías
y las falsas divinidades
esa que se cuela donde es más necesaria
con el silencio de las cosas que valen la pena
y dice la verdad como quien dice cariño.

Como quien nombra Sobrina
con ese grande.

Hay un misterio en su cabello de bosque
una invitación solo traducida por niños
que se aferran a sus sombras,
a la seguridad de sus ramas fuertes y cariñosas

Hay flores que cantan Tamara.

Una sabiduría que viene,
una palabra precisa que cuida,
unos ojos que hablan y dicen
un gesto que ama
un silencio preciso que amplifica
aquello que  agranda la vida.

Y la hace más dulce y enorme.

No hay comentarios:

Publicar un comentario