El Ministro del Interior, afectado
por el efecto buscado por quienes instalaron la bomba de la Escuela
Militar, declara que la nueva ley que defina la Agencia Nacional de
Inteligencia, considerará la figura del agente encubierto.
Junto
con ser la respuesta esperada por los terroristas, es una sutil forma
de amenaza: no participes, no te unas: el del lado puede ser un agente
de la inteligencia.
Esos anuncios no pueden sino ser
considerados como una advertencia al movimiento social. De las
declaraciones del Jefe de la ANI en el sentido de que se sigue una línea
investigativa en los movimientos o grupos llamados anarquistas, que
como sabemos son grupos que participan en el movimiento estudiantil en
sus organizaciones, marchas y movilizaciones, se entiende una
notificación que hay que tomar en cuenta en toda su amenazadora
extensión.
Cuando estos políticos piensan en agentes
encubiertos, piensan en penetrar organizaciones sociales de izquierda,
como sea que se entienda esa intrincada red de personas y colectivos.
Contagiados por ese furor antipopular con que la derecha les corrigió su
juvenil ímpetu revolucionario, hoy, asentadas sus posaderas en los
sillones desde los que se manda, las autoridades no titubean en tildar
de mala manera a los estudiantes.
Si de verdad se quieren
prevenir actos de terrorismo, que se infiltren las filas de la UDI o RN,
partidos en los cuales está más que probado, superviven sujetos que
fueron funcionarios de la dictadura. Y otro aporte sería saber qué hacen
los miles de agentes de la CNI que caminan como Pedro por su casa,
viviendo a expensas de esta pseudo democracia
Asumiendo el hecho
evidente que las fuerzas armadas necesariamente deben tener un trabajo
de penetración de larga data hacia los partidos políticos, ¿cuántos de
los actuales dirigentes políticos, parlamentarios, ministros, podrían
ser infiltrados de las agencias militares o policiales?
Durante
la dictadura, la DINA – CNI logró infiltrar a organizaciones que se
consideraban enteramente a salvo de la penetración enemiga, sin embrago
es sabido que en algunos casos los agentes llegaron a niveles de mandos
superiores. Si fue posible tal en circunstancias de gran
compartimentación y selección de militantes, con mayor razón sería
posible hoy cuando la antigua disciplina fue reemplazada por la laxitud
propia del servicio público.
Por otra parte, recuérdese
los agente de la CNI Berríos y Gac, el primero fundador del PPD y el
segundo militante del PS, que infiltraron la Confederación de
Trabajadores del Cobre y la Coordinadora Nacional Sindical,
respectivamente.
¿Eran los únicos topos? ¿Cuántos otros
quedan en los partidos que forman la Nueva Mayoría? ¿Cuántos políticos
que hoy aparecen en la televisión, dirigentes gremiales, periodistas,
lobistas, o funcionarios del Estado son digitados controlados y
financiados por la CIA u otras agencias de inteligencias de las grandes
potencias?
¿O será Chile el único país en que esas cosas no suceden?
A
las complicaciones propias de las organizaciones sociales enfrentando a
un gobierno neoliberal, ahora se agrega la amenaza confesa de que sus
acciones y dirigentes serán monitoreadas por soplones a sueldo.
Los
nuevas brazos seculares que harán el trabajo sucio del soplonaje y la
represión por razones políticas, conducta que pudre aún más esta pseudo
democracia, en breve echarán mano a todo cuanto esté a su alcance con
tal de detener el avance del movimiento popular, fin último de las
criminales provocaciones con forma de bombas colocadas en lugares
públicos.
No es descabellado pensar que con estas lógicas
represivas comiencen a aparecer comandos de sicarios, secuestradores o
provocaciones mayores.
Cuando las maquinarias oscuras que
buscan la represión de los movimientos populares alcanzan cierto ritmo
ya no hay autoridad que las pueda controlar. Utilizar estas herramientas
para detener el movimiento político y social que legítimamente se opone
a la marcha del país, es altamente riesgoso y por demás inmoral.
El
uso de lógicas militares contra personas que hacen valer un derecho
ganado con alto grado de sacrificio, con miles de muertos y
desaparecidos, es una muestra del desprecio que siente la nueva casta
dominante en contra de la gente.
Nadie se mueva, estamos todos en la mira.
http://www.elclarin.cl/web/opinion/politica/13091-nadie-se-mueva.html
No hay comentarios:
Publicar un comentario