¿Cómo
se financiaban los partidos de derecha en Chile antes del caso PENTA? Exactamente del mismo modo.
Los poderosos,
defensores de la moral y las buenas costumbres que aborrecen la delincuencia,
erogaban religiosamente para que fueran electos sus políticos asegurando de esa
manera que sus intereses fueran cautelados al momento de hacer las leyes. La diferencia es que ahora
cometieron el error de dejar evidencias.
Para
nadie es un misterio que son los poderosos los que financian a sus políticos.
Más bien, en quienes invierten a cambio de que sus intereses estén a salvo de
leyes de rasgos democráticos. Algunos de esos políticos, en algunos períodos de
la historia, han recibido incluso dineros de la CIA.
Entonces
la escandalera que estamos conociendo en que conspicuos defensores de la moral,
la decencia y las buenas costumbres, silicios en los muslos, azotes en la
espalda y misas diarias, que tienen sexo con sus mujeres solo para procrear,
aparezcan trampeando dineros, no es algo nuevo.
Esta una costumbre que existe desde que el mundo es
mundo: cada clase financia su expresión política. Que la manera contemporánea
de hacerlo sea mal vista y que se incurra en prácticas incluso ilegales, es por
un descuido no más, una falta de prolijidad que prontamente, con el concurso de
todo el cártel de políticos financiados por los poderosos que ponen sus huevos en cuanta
canasta tenga votos en el Congreso, arregle las cosas. Y a otra cosa, mariposa
La
derecha chilena predica su moral afirmada de su bragueta; defiende la vida y ni
se arruga en matar por defender sus intereses, enarbola la libertad solo en
tanto le conviene a sus negocios, defiende la propiedad privada como si fuera
un trozo del mismísimo cielo del Altísimo, y el Estado de derecho hasta cuando es
posible utilizarlo en su favor.
Y
mientras no se vea o no se note, prohíja y ampara a criminales, defiende a pedófilos
y abusadores, y mientras eleva la voz en contra de la delincuencia, sus
principales cuadros son evidenciados como fiera competencia de asaltantes,
monrreros, lanzas, mecheros, estafadores, rateros, saqueadores, etc., aunque, obligados estamos de
reconocerlo, enfundados en trajes caros, sonrisas televisivas y corbatas de
seda originales.
Por estos
días llega a su punto de máxima tensión el escándalo por los dineros entregados
por el Grupo Penta al cártel de derechistas, esos delincuentes que desde hace
mucho deberían estar purgando no solo sus prácticas indecentes, sino su
apología a la violencia, al asesinato, a la desaparición forzada de personas, a
la tortura y a la persecución por razones políticas.
Y este
tiovivo va a durar hasta que se encuentre el empate que lo arregla todo, la ley
que lo trampee todo, o la impunidad que lo cubra todo. Más allá no va a pasar.
Eso sí.
Rápidamente el sistema va a sacar sus cuentas y perfeccionará sus métodos, desechando
lo que ya no les sirve: antes se usaba papel, sustancia, como sabemos, susceptible
de desaparecer sin dejar rastros.
Distinto es
el caso en los tiempos de la internet y el desarrollo increíble de las tecnología de la informática, que sí permite
dejar huellas.
Los poderosos
financistas de la ultra derecha más temible de cuantas haya en el mundo, se
alzan como acaudalados sin parangón en la historia, pero no precisamente por el
esfuerzo cotidiano, o por la precisión de sus negocios o por la audacia de sus inversiones.
No.
Esa banda de
cuatreros hicieron sus fortunas luego que la marabunta insaciable de la
dictadura desmantelara Estado, y repartiera sus despojos no despreciables entre
los más cercanos del tirano, otro que también fue desnudado como un ladrón de
alto vuelo, y que ha gozado de una perfecta impunidad y de una envidiable
posición en los negocios y la política.
Y bueno. Como
dicen ellos mismos, lo que resta es apretar los dientes. Y esperar a que otros
sucesos, reales o inventados ex profeso, hagan olvidar el trago amargo. Vendrán
formalizaciones, alguna renuncia, mucha contrición y solicitudes de perdón;
vendrá un cambio de gabinete, enroques y juramentos, pero el mundo seguirá
andando. Con otros métodos y técnicas, pero seguirá andando.
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